ISPCAN

International Society for Prevention
of Child Abuse and Neglect (ISPCAN)

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2010 Election Results
Entrevista a Irene Intebi
Worldview radio program talks to ISPCAN about child trafficking

 

ISPCAN Executive Council Election 2010 Results
Voting for Executive Councilors to the International Society for the Prevention of Child Abuse and Neglect (ISPCAN) has concluded and we are appreciative to all the candidates in the election and would like to thank them for their participation in this process.

We are pleased to announce the results of the 2010 general election of Executive Councilors. The following candidates were elected to serve a six-year term for the years 2010 – 2016:

Randell Alexander (USA), an MD with a PhD in Experimental Psychology, is a pediatrician working with abused children. He has board experience with several other child abuse prevention organizations and numerous state and local committees and has taught in eight countries around the world.

Myriam Caranzano-Maitre (Switzerland), a pediatrician who has been working in the field of child abuse and neglect for sixteen years, is a member of the national board of the Swiss Foundation for Child Protection and has developed the Foundation in the Italian part of Switzerland to a professional structure. She has interdisciplinary experience with child abuse and neglect awareness, training and teaching with multidisciplinary management of victims.

Howard Dubowitz (USA), re-elected to his second term as Councilor, is a Professor of Pediatrics at the University of Maryland School of Medicine. He has been a clinician, researcher and educator in the field for almost thirty years and has edited three books.

Martin Finkel (USA) is a pediatrician who has dedicated almost thirty years to addressing the medical needs of abused children and the development of multidisciplinary responses for investigation and treatment. He established the Child Abuse Research Education and Service Institute, integrating medicine and mental health to serve the needs of abused children. He has also made significant contributions to the medical literature on the diagnosis and treatment of sexual abuse.

Sue Foley (Australia) is a social worker who has a particular interest in the prevention of all forms of abuse, including sexual abuse and shaken baby, and in ensuring the good treatment of children and families.

Fuyong Jiao (China), a pediatric physician and professor, is the grassroots leader of groundbreaking child abuse prevention and treatment work in China. He founded the Xi’an Child Abuse Prevention and Treatment Center, established the Shaanxi Society for Prevention of Child Abuse and Neglect, and wrote the first locally authored book on the medical treatment of child abuse.

Adam Tomison (Australia), Director of the Australian Institute of Criminology, has been working in child protection and abuse prevention for over twenty years, conducting research and providing policy advice, education and training. He led Australia’s National Child Protection Clearinghouse and led statutory child protection services reform.

This impressive group of professionals and child advocates includes individuals who have worked regionally, nationally and globally for decades to bring awareness, prevention and treatment of child abuse and neglect. These well-respected individuals are committed to making the world a safer and better place for children to grow and thrive.

ISPCAN looks forward to the exciting contributions these new Executive Council members will bring to the organization and to ISPCAN’s mission of preventing child abuse and neglect.

Irene Intebi, President
International Society for Prevention of Child Abuse and Neglect (ISPCAN)


Entrevista a Irene Intebi, experta internacional en prevención del abuso sexual infantil

“Se abusa más de lo que se presume”

Es argentina. Hace pocos días asumió como titular de la Ispcan, sociedad internacional para la prevención del maltrato y el abuso infantil. Sostiene que el 20 por ciento de las chicas y el 10 de los varones será abusado antes de los 18. El panorama en Argentina.

irene intebi

Por Mariana Carbajal

Por primera vez, una argentina presidirá la Sociedad Internacional para la Prevención del Maltrato y el Abuso Infantil (Ispcan, por su sigla en inglés). La psicóloga y psiquiatra infantil Irene Intebi, de extensa trayectoria en la temática, fue elegida al frente de la entidad por tres años. El abuso sexual infantil, advierte, ocurre más de lo que se presume. “Estadísticas conservadoras muestran que una de cada cinco chicas y uno de cada ocho o diez varones sufrirán abuso sexual antes de cumplir los 18 años por algún conocido. Pero lo que se está viendo es que de un 25 por ciento a un tercio de los agresores no son adultos convivientes, sino otros adolescentes o chicos un poco mayores que la víctima”, reveló Intebi en un reportaje con Página/12, a días de asumir su nuevo cargo. “En la Argentina se pone demasiado el énfasis en la cuestión legal. Pero se debe trabajar más en la reparación del daño sufrido por la víctima”, opinó.

Irene Intebi vive en España donde asesora a ONG y a municipios y ahora preside la Ispcan por tres años.

Desde hace varios años Intebi pasa la mitad del año en España, donde trabaja como consultora en ONG y en la capacitación de profesionales del servicio de protección infantil de la Comunidad Autónoma del País Vasco y de distintos municipios. Antes de instalarse en la península ibérica fue coordinadora del Programa de Asistencia al Maltrato, del gobierno porteño. Para Semana Santa, visitará Buenos Aires. Recientemente asumió, hasta 2012, la presidencia de la Ispcan, una entidad que agrupa a profesionales de todo el mundo, con filiales asociadas en algunos países. A partir de su llegada a la cabeza de Ispcan, Intebi se ilusiona con la posibilidad de articular algún tipo de colaboración en el desarrollo de políticas públicas en la Argentina para enfrentar el maltrato y el abuso sexual infantil.

–¿Por dónde habría que empezar? ¿Cuáles son las asignaturas pendientes?

–Ispcan tiene un instrumento que se aplica en distintos países para llevar estadísticas y así poder comparar. Se podría aplicar en la Argentina. Es importante tener un diagnóstico del problema. Otro aspecto fundamental es contar con lineamientos y protocolos claros que se apliquen en distintos lugares: que sea igual que un chico sea atendido en un hospital de la ciudad de Buenos Aires o en una salita del interior del país. Es decir, que se apliquen los mismos criterios para hacer el diagnóstico, evaluar el nivel de riesgo del chico y tratarlo. Hoy no hay lenguaje y criterios comunes. Y si bien hay equipos que recepcionan el problema, no son suficientes para atender a los chicos, a las familias y eventualmente a quien haya producido la agresión. Sería necesario que estos equipos reciban capacitación. En la Argentina cada profesional se forma como puede.

–A veces a la Justicia le cuesta creerles a las víctimas. Y muchos psicólogos que actuaban como peritos en juicios por abuso sexual, y validaron denuncias de chicos, resultaron luego perseguidos judicialmente por los denunciados, en los casos en que no se pudo probar el delito. ¿Qué opina al respecto?

–Las dos partes tienen derecho a impugnar lo que el otro está diciendo, es parte del juego legal. Pero en la medida en que los peritos tengan criterios comunes, a los jueces les será más fácil investigar y definir si el perito se equivocó. Los protocolos comunes protegen a los peritos y a la persona acusada también. Se garantizan estándares de análisis de la información. Se va reduciendo el margen de subjetividad del perito. Pero en la Argentina se pone mucho peso en la cuestión legal.

–¿Y dónde habría que poner el énfasis?

–Es un delito, se debe denunciar. Pero hay que trabajar para disminuir los factores de riesgo y sobre los efectos de la situación. Si no, quedamos entrampados en la pelea judicial, en el lenguaje legal, y queda frenada la posibilidad de trabajar en la reparación del daño.

–¿Cuando un chico cuenta una situación de abuso sexual hay que creerle siempre?

–Hay que prestarle atención y consultar con alguien especializado. Los chicos no dicen: “Me abusaron sexualmente”. Es muy clara la situación si hay descripción de comportamientos sexuales de parte de la niña o niño, que no debería estar a su alcance, que no se corresponde con su edad. Si con cinco años describe alguna situación de sexo oral o penetración, por ejemplo. Pero hay otros relatos inespecíficos, que hay que analizarlos de acuerdo con el contexto.

–¿El abuso sexual infantil ocurre mucho más de lo que trasciende y se denuncia?

–No es un problema esporádico. Estadísticas conservadoras señalan que una de cada cinco chicas y uno de cada ocho varones antes de llegar a los 18 años sufrirán abuso sexual.

–¿El agresor en la mayoría de los casos es un conocido?

–Sí, pero lo que estamos viendo es que de un 25 por ciento a un tercio de los agresores, si bien son conocidos, no son adultos convivientes, sino que suelen ser otros adolescentes o chicos un poco mayores que la víctima.

–¿Cambió el perfil del abusador infantil?

–Tendemos a pensar que se está afinando la detección de los abusos, que estos abusos deben haber existido siempre. Pero sucede que las estadísticas que se suelen usar son las que se realizan en centros de atención especializados o juzgados. En esos lugares es donde llega la víctima de los adultos convivientes. El cambio de perfil del abusador empezó a aparecer a partir de encuestas en población general. Esto nos plantea la importancia de poder hacer encuestas, para ver qué tipo de programas y tratamientos podemos ofrecer.

–¿En los casos en los que el abusador es otro adolescente o un chico un poco mayor que la víctima, el abuso es aislado o sistemático?

–A veces tan sistemático como en el caso del abuso intrafamiliar. En España, estoy trabajando en el Programa de prevención e intervención en situaciones de riesgo para el de-sarrollo psicosexual de niños/as y jóvenes del Ayuntamiento de Pasaia (Gipuzkoa, País Vasco). Este municipio hace unos años empezó a detectar en las escuelas que los chicos tenían comportamientos sexualizados no adecuados para la edad. Algunos obligaban a otros más chiquitos a tocarlos, masturbarse o tener sexo oral. Estoy hablando de chicos de 8 años para arriba. Como antecedente en esa ciudad se habían desmantelado dos redes de pedófilos. Una hipótesis que se planteó fue que estos chicos pudieran haber sido víctimas de esas redes. Entonces, los servicios sociales de base empezaron a trabajar en las calles para detectar los casos de riesgo. El programa comenzó en 2004 y en el Ayuntamiento se crearon grupos de atención a chicos, chicas y padres. Los padres empezaron a reunirse con la alcaldesa y pidieron capacitación para todas las personas que trabajaban en el Ayuntamiento en protección infantil. Y pidieron que hubiera un código de comportamiento para todos los adultos que trabajan con chicos, que ahora está en vías de redacción. Es uno de los primeros lugares de España que toma una iniciativa de ese tipo. A partir de la toma de conciencia de los padres, son ellos los que se movieron para impulsar medidas de protección para los chicos.

–¿Qué tipo de pautas incluye el código?

–Tratar a los niños, niñas y adolescentes con cortesía y respeto. No involucrarse en comportamientos como insinuaciones sexuales de manera física, psicológica, escrita y/o verbal, no usar un lenguaje abusivo, incluyendo sarcasmos reiterados ni amenazas de violencia, ni difamación racial o étnica, ni actos que otras personas puedan, razonablemente, considerar intimidatorios, ni un lenguaje vulgar e irrespetuoso. O avergonzar al menor por algún resultado negativo. Es necesario notificar a los superiores y a las autoridades correspondientes cualquier sospecha de maltrato y colaborar para que se proteja a la persona menor. No se debe iniciar ningún comportamiento sexual y debe rechazar la invitación o el eventual consentimiento hacia el mismo. Son algunos de los puntos que incluye el código.

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